lunes, 5 de octubre de 2015

Nueva etapa

Hace 20 meses, ya casi casi 21 que llegaste a nuestras vidas un poco antes de lo esperado. Eras preciosa y no tan calvita como te había anticipado.

Por un tiempo pensé que te perdía, mi camino hacia ti había sido largo y tortuoso, pero nada comparable al injusto camino que tuviste que realizar tú para llegar a nosotros. Pero eres terca y fuerte y aquí estás, y dejo todo aquello donde pertenece, en el pasado, para que no me impida contemplar tu risa de hoy.

Tienes casi casi 21 meses mi (ya no tan) pequeña Calvita con nombre que significa mariposa, señora y princesa guerrera, nunca pudimos elegir un mejor nombre para ti; y yo tengo más de 21 millones de razones para quererte.

Comenzaste a gatear con 8 meses y a caminar con 10, a tus 20 meses ya saltas, cantas canciones completas, mantienes conversaciones, te sabes los números del 1 al 10 y los distingues (salvo el 6 y el 9) y reconoces las formas geométricas. Te gusta cantar, bailar, dibujar y jugar al escondite. Te gustan las salchichas y el "cocolate" y quieres a tu hermana por encima de todo. Eres alborotada y felizmente agotadora, y no te gustan los ruidos fuertes ni el aguacate.

Hace casi 21 meses vi tu preciosa cara por primera vez y me enseñaste el amor incondicional. Hoy te he dejado por primera vez en la guardería sola, sin mi... Hoy comienza una nueva etapa, te me haces mayor, mi niña grande, mi bebé mayor.

Papá, tu hermanita y yo te decíamos adiós y sin embargo tú no echabas la vista atrás, jugabas con los otros niños y los juguetes, y nosotros, aunque felices, nos hemos ido con los ojos húmedos.

En una hora voy a recogerte y por primera vez en 21 meses, mientras tu hermana duerme, tengo algo de tiempo y aunque feliz, me siento extraña. Se acabó nuestro tiempo en exclusiva, estos 21 meses han volado pero estoy encantada de haberlos podido disfrutar juntas y estoy orgullosa de la niña en la que te has convertido.

A por el mundo Calvita, cómetelo entero que es de chocolate y no de aguacate, te quiero mi vida.

jueves, 16 de abril de 2015

15 meses después

No sé muy bien qué hago aquí.

Me siento desubicada y rara, con una mezcla extraña de sentimientos agridulces. No es la primera vez que entro aquí en los últimos 14 meses pero sí la primera que consigo no llorar y cerrarlo en los primeros dos minutos.

Creo que estoy aquí por un cúmulo de circunstancias en los últimos días.

El otro día entré al correo del blog buscando algo. Tenía un montón de correos y comentarios sin leer que aún siguen en negrita, tal vez para más adelante. Sentí un pellizco en el alma que me dejó tocada unas horas.

Antes de ayer una amiga me comentaba que alguien de la blogosfera se preguntaba por mi, tantos meses después.

Hace algo más de una semana mi madre me trajo una caja con varias cosas que le he ido pidiendo en mi mudanza. Al fondo de la caja había algo que yo no le había pedido por temor a que se ensuciase en mi casa temporal llena de polvo de obra: una colcha hecha aparentemente con trocitos de tela, pero que en realidad es mágica.

Hace un rato estaba haciendo la maleta, y al abrir el cajón, allí estaba, el álbum de zapatitos lleno de preciosas tarjetas con palabras de aliento y recortes de los mismos trocitos de tela. Hace casi un año lo guardé allí con lágrimas en mis ojos resecos y con el corazón latiendo fuerte a pesar del dolor y sintiéndome arropada por tanta gente encantadora, por tantas amigas, por tantas hermanas, pensando que en el mundo hay mucha gente que merece la pena. No había podido volver a cogerlo en todo este tiempo. Pero hoy, al verlo, lo he acariciado, y no he llorado. Lo he cogido, me he sentado en la mecedora, y he vuelto de nuevo a leer todas esas palabras y a acariciar todas esas telas. Y mentiría si digo que las lágrimas no han corrido por mis mejillas, pero esta vez, además de volverme a asombrar por algo tan mágico y maravilloso, he esbozado una sonrisa triunfal.

Y todo esto creo que me trae aquí, que me hace pensar que debo decir de nuevo GRACIAS DE TODO CORAZÓN, no sé qué hice para merecer algo así, pero que me hizo creer en la gente y que me ha enseñado mucho de la amistad. Gracias a todas, gracias en especial a mis supernenas, os adoro.

Hace 15 meses mi vida era gris y difícil, pasé por lo más desgarrador que me ha planteado la vida y que me ha hecho ser una nueva yo, tal vez más derrotada, tal vez más fuerte. Quizás aproveche más cada momento de la vida y quizás a su vez espere un nuevo revés en cada esquina.

Hace 15 meses jamás pensé que 15 meses después estaría como estoy hoy. Y estoy feliz, soy feliz.

Mi vida es muy distinta hoy a la de hace 15 meses. Un día fuimos nosotros quienes abandonamos el hospital con nuestro bebé rosado en su carrito y sus muñequitos. Calvita es una niña sana y feliz, que corre como una loca y habla como un loro, a la que pregunto si me quiere y dice que si mientras que asiente con su cabeza ya no tan calvita. Que se ríe enseñando sus 6 dientes cuando le digo que la quiero. Que baila como una loca con su papá y que tiene tanto ansia por comerse el mundo, tanta vida, que aquellos recuerdos amargos se han difuminado de algún modo.

Termino mi maleta para recibir mañana a Marío que llega de un viaje, algunas cosas no han cambiado. Ya no hay más País2, sólo País1 y España. Mañana lo recogeré en el aeropuerto y en el asiento de atrás me acompañará Calvita, y a su lado en los asientos traseros ya no hay portátiles ni abrigos, sino mi pequeña Gordita, su hermanita de 2 meses, ahora somos una familia de 4.

No he leído ningún blog en 15 meses, no sé si volveré a escribir, no sé si tendré fuerzas o ganas, tal vez sí.

Hasta siempre, o quizás hasta luego. Gracias de nuevo, gracias.

Fuente

jueves, 30 de enero de 2014

29 de enero de 2014

Atesoro momentos... los guardo en mi corazón para mantenerlos por siempre.

Querida Calvita, aún sigo aterrada. Ayer fue tu gran día, de nuevo nos demostraste que eres una campeona. Te quiero con locura.

Y aún tengo miedo. mucho miedo.

Cada mañana enciendo mi modo automático e intento no pensar. Hago todo como un autómata y las horas, los días van pasando. Aunque a veces me falla. Y me derrumbo. Me acuerdo de tantos planes y no puedo con el presente. Veo tanta ropita que sé que se te va quedando pequeña y la cuna a medio montar. Y lloro. Y maldigo. Y vuelvo a ser envidiosa... Envidiosa de aquellos papás que abandonan el hospital con sus bebés rosados en su carrito, y el tuyo sigue esperándote aún con sus muñequitos. Envidiosa de esas mamás que sólo se quejan de los puntos. Envidiosa de mi misma por estar sana cuando tú estás en esa cunita luchando, con esos tubos, con tantas medicaciones.

Calvita, odio al destino. Lo odio con toda mi alma. Por hacerte esto, no por nosotros, no por nuestros planes de familia feliz que están rotos en mil pedazos, por ti mi vida, mi pequeñita, mi bebé sonriente de labios perfectos y barbilla respingona.

Les pedí a los Reyes Magos que todo fuese bien en las últimas semanas y en el parto, y así fue. Pero olvidé lo más importante: pedir salud. Fui tan ingenua, lo di por hecho...

Hoy cumples 3 semanas y yo sigo atesorando momentos, que espero poder compartir contigo en el futuro: la primera vez que sonreíste, la primera vez que nos miraste con tus ojillos grises, la primera vez que te cogí, el primer beso que te di, el primer beso que te dio papá, como te relajas cuando te canto tu canción, como tu manita aprieta mi dedo con fuerza, cuando papá te habla con ternura y te canta todas las canciones que se sabe...

Y mientras sigo soñando con llevarte en el carrito, con ir de paseo los 3, que pronto puedas tomar toda la leche que me saco y voy congelando, que vayas creciendo y rodees a papá con tus brazos y le digas cuánto le quieres mientras él te besa.

Calvita, te queremos con toda nuestra alma. Estas 3 semanas han dado un vuelco inesperado a mi vida, y aunque son agrias, todos los momentos que estoy atesorando me hacen muy feliz también. Sigue luchando mi campeona, porque aunque la ropita se te esté quedando pequeña, no dudes que compraré ropa nueva para ir a pasear los 3 en tu carrito con tus muñequitos. Sigue luchando mi amor, papá y mamá están a tu lado.

P.D. Millones de gracias por vuestros comentarios y correos de apoyo. No tengo tiempo para leerlos todos ni para responderos, pero os los agradezco de verdad. Tampoco tengo tiempo para leer vuestros blogs. Pensé que no escribiría nunca más, hoy necesité liberar tensión y me vi escribiendo ideas de aquí y de allá. No sé si volveré de nuevo, tal vez sí. Gracias, gracias, millones de gracias, de veras.