jueves, 16 de abril de 2015

15 meses después

No sé muy bien qué hago aquí.

Me siento desubicada y rara, con una mezcla extraña de sentimientos agridulces. No es la primera vez que entro aquí en los últimos 14 meses pero sí la primera que consigo no llorar y cerrarlo en los primeros dos minutos.

Creo que estoy aquí por un cúmulo de circunstancias en los últimos días.

El otro día entré al correo del blog buscando algo. Tenía un montón de correos y comentarios sin leer que aún siguen en negrita, tal vez para más adelante. Sentí un pellizco en el alma que me dejó tocada unas horas.

Antes de ayer una amiga me comentaba que alguien de la blogosfera se preguntaba por mi, tantos meses después.

Hace algo más de una semana mi madre me trajo una caja con varias cosas que le he ido pidiendo en mi mudanza. Al fondo de la caja había algo que yo no le había pedido por temor a que se ensuciase en mi casa temporal llena de polvo de obra: una colcha hecha aparentemente con trocitos de tela, pero que en realidad es mágica.

Hace un rato estaba haciendo la maleta, y al abrir el cajón, allí estaba, el álbum de zapatitos lleno de preciosas tarjetas con palabras de aliento y recortes de los mismos trocitos de tela. Hace casi un año lo guardé allí con lágrimas en mis ojos resecos y con el corazón latiendo fuerte a pesar del dolor y sintiéndome arropada por tanta gente encantadora, por tantas amigas, por tantas hermanas, pensando que en el mundo hay mucha gente que merece la pena. No había podido volver a cogerlo en todo este tiempo. Pero hoy, al verlo, lo he acariciado, y no he llorado. Lo he cogido, me he sentado en la mecedora, y he vuelto de nuevo a leer todas esas palabras y a acariciar todas esas telas. Y mentiría si digo que las lágrimas no han corrido por mis mejillas, pero esta vez, además de volverme a asombrar por algo tan mágico y maravilloso, he esbozado una sonrisa triunfal.

Y todo esto creo que me trae aquí, que me hace pensar que debo decir de nuevo GRACIAS DE TODO CORAZÓN, no sé qué hice para merecer algo así, pero que me hizo creer en la gente y que me ha enseñado mucho de la amistad. Gracias a todas, gracias en especial a mis supernenas, os adoro.

Hace 15 meses mi vida era gris y difícil, pasé por lo más desgarrador que me ha planteado la vida y que me ha hecho ser una nueva yo, tal vez más derrotada, tal vez más fuerte. Quizás aproveche más cada momento de la vida y quizás a su vez espere un nuevo revés en cada esquina.

Hace 15 meses jamás pensé que 15 meses después estaría como estoy hoy. Y estoy feliz, soy feliz.

Mi vida es muy distinta hoy a la de hace 15 meses. Un día fuimos nosotros quienes abandonamos el hospital con nuestro bebé rosado en su carrito y sus muñequitos. Calvita es una niña sana y feliz, que corre como una loca y habla como un loro, a la que pregunto si me quiere y dice que si mientras que asiente con su cabeza ya no tan calvita. Que se ríe enseñando sus 6 dientes cuando le digo que la quiero. Que baila como una loca con su papá y que tiene tanto ansia por comerse el mundo, tanta vida, que aquellos recuerdos amargos se han difuminado de algún modo.

Termino mi maleta para recibir mañana a Marío que llega de un viaje, algunas cosas no han cambiado. Ya no hay más País2, sólo País1 y España. Mañana lo recogeré en el aeropuerto y en el asiento de atrás me acompañará Calvita, y a su lado en los asientos traseros ya no hay portátiles ni abrigos, sino mi pequeña Gordita, su hermanita de 2 meses, ahora somos una familia de 4.

No he leído ningún blog en 15 meses, no sé si volveré a escribir, no sé si tendré fuerzas o ganas, tal vez sí.

Hasta siempre, o quizás hasta luego. Gracias de nuevo, gracias.

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